jueves, 28 de junio de 2012

La batería del futuro recarga en 2 minutos.

Científicos de Stanford prueban un antiguo invento de Edison que puede ser el gran impulso al coche eléctrico.


Una locura. Esta batería de níquel y hierro diseñada en el siglo pasado por Edison está siendo investigada en la universidad de Stanford (EE.UU)  por un equipo del departamento de química dirigido por Hongjie Dai, hogar de varios estudiantes de orígen chino becados por su país para estudiar en el extranjero.

¿Por qué una locura?
El modelo de batería diseñado por Edison se utilizó hasta los felices 20 para propulsar coches, pero estos automóviles eléctricos no pudieron con las prestaciones y disponibilidad de los motores a gasolina. Sencillamente, desaparecieron.
Hoy en día se siguen utilizando para acumular la energía sobrante en los picos de producción de las centrales eléctricas eólicas y solares.

Pero las modificaciones que han realizado estos chicos permiten que la batería se recargue en tan poco tiempo que tienen un cliente seguro: el coche eléctrico.

El equipo del laboratorio Dai en Stanford


El problema más importante que tiene un coche eléctrico es su recarga. Por un lado el tiempo de recarga y por otro, el lugar donde recargar tanto tiempo.

Si podemos entrar en una electro/gasolinera y recargar nuestra batería en dos minutos, se acabó el problema. En esta propiedad radica la importancia de este descubrimiento. además surge otra ventaja, el níquel y el hierro abundan en la naturaleza y no son excesivamente contaminantes.

De momento los autores de la investigación se limitan a comentar que se podría utilizar para apoyar a la batería automotriz principal, usando la frenada del coche para recargar.

El estudio que están llevando a cabo se apoya en las propiedades del grafeno.
El grafeno se encuentra en la punta de un lápiz, que es de grafito.  Si cortamos esa punta en láminas de un átomo de espesor, tenemos grafeno, un conductor de electricidad y calor estupendo con una dureza parecida al diamante, ligero como la fibra de carbono pero más flexible que ella.

Este material y sus cualidades se descubrió por los años 30 del siglo pasado, pero no fué hasta el año 1996 que se le llamó oficialmente grafeno, antes era llamado monocapa de carbono.

Al enrollar una monocapa de carbono sobre sí misma se obtiene un nanotubo de carbono, una estructura que han utilizado en la batería por su alta conductividad eléctrica (más que el silicio).

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